Terapia Miofascial: Tratamiento Miofascial

En el post anterior se introdujo la estructura fascial, sus componentes y propiedades principales. En este post se explicará detalladamente como se reharmoniza la estructura fascial mediante la terapia manual.

Introducción

La fascia está continuamente hidratándose y deshidratándose, en constante renovación. Existe una gran presencia de capilares arterio-venosos y linfáticos. Estos ayudan a drenar productos de desecho y a traer sustancias necesarias para que se mantenga el equilibrio hemodinámico dentro de la estructura fascial. A los terapeutas manuales se les califica comúnmente como “limpiadores manuales y rehidratadores” de las fascias al ayudar, guiar y acelerar estos procesos naturales.

¿Como se desarrolla una sesión terapéutica?

La fascia puede verse afectada debido a varias causas: como consecuencia a movimientos repetitivos, sobrecargas, lesiones traumáticas, lesiones crónicas, cicatrices, problemas viscerales, problemas psicoemocionales etc. Todo esto puede provocar una alteración del correcto funcionamiento de la fascia que a la vez prolongará y empeorará la lesión original.

El terapeuta realizará una anamnesis al paciente, entre otras cosas, para identificar la causa del mal funcionamiento del sistema fascial. Es importante encontrar y tratar la causa original para evitar recidivas.

Seguidamente, el terapeuta puede realizar varios tests dependiendo de cada caso. Son frecuentes los siguientes:

En primer lugar un test visual estático y en movimiento: El terapeuta identificará desde diferentes perspectivas la postura natural del paciente y también las posibles zonas donde puede existir un conflicto fascial. Se realizará con el paciente en posición estática y a continuación caminando para observar diferencias relevantes.

En segundo lugar un test palpatorio (“quick scanning”): El terapeuta “sentirá” el estado (tono y elasticidad principalmente) de las diferentes líneas fasciales.

En tercer lugar tests musculares y de flexibilidad: Según la información adquirida de los tests anteriores, el terapeuta buscará mediante tests musculares y de flexibilidad las estructuras más conflictivas y perjudicadas.

La fascia tiene una propiedad tixotrópica. Esto significa que si se aplica un estímulo mecánico o calorífico durante un tiempo determinado, esta cambiará a un estado semisólido y se podrá moldear. El terapeuta se servirá del calor de ambas manos para reharmonizar la fascia, mediante movimientos sutiles de puesta en tensión y de relajación.

A continuación se procederá a restaurar el movimiento natural de la fascia. Normalmente lo que el terapeuta siente al localizar las restricciones fasciales son “topes” rígidos de la misma.

Las técnicas de inducción fascial más habituales son:

Técnica de inducción directa: Consiste en presionar con los dedos de una o ambas manos sobre una zona en concreto. En ocasiones se puede utilizar el codo o la región hipotenar de la mano. Se pretende incidir sobre las capas más profundas de la fascia (fascia profunda). Se utiliza principalmente en regiones pequeñas del cuerpo como por ejemplo los tabiques intermusculares del manguito de los rotadores.

Técnica de manos cruzadas: Consiste en cruzar los brazos para aplicar una tensión en direcciones opuestas sobre las capas más superficiales de la fascia (fascia superficial). Se utiliza en superficies amplias como la espalda.

El número de sesiones dependerá del tipo y grado de lesión. Es importante mencionar que una sesión en consulta será combinada con estiramientos y trabajo activo. Siempre se empezará con una sesión de terapia manual cuando el dolor está presente. Un estímulo nociceptivo aferente provoca una modificación de la respuesta eferente perpetuando el mal funcionamiento y la biomecánica de la zona en cuestión y sus alrededores. Obtendremos pobres resultados si se empieza con trabajo activo sin previamente haber normalizado la zona a tratar.

¿Que siente el paciente?

La fascia contiene un número elevado de las llamadas “free endings” o terminaciones nerviosas inespecíficas. Estas son terminaciones nerviosas que transmiten todo tipo de información pero no se especializan en transmitir una sensación en concreto como la mayoría de terminaciones nerviosas. Esta es la causa por la cual dos pacientes pueden sentir sensaciones diferentes con el mismo tratamiento. Lo más común es sentir una sensación de calor.

Inmediatamente después de la sesión el paciente puede sentir una amplitud de movimiento mayor o una sensación de aumento de la flexibilidad local o global. Es posible que durante las cuarenta y ocho horas posteriores al tratamiento el paciente sienta progresivamente sutiles o notables mejorías.

Y para finalizar…

Como hemos mencionado, es conveniente realizar una sesión de terapia manual para corregir las disfunciones fasciales y complementarlo posteriormente con estiramientos y trabajo activo. Ejercicios de estabilización articular (por ejemplo estabilización lumbo-pélvica), estiramientos activos (como el yoga), liberación miofascial en casa (“foam roller”), vendaje neuromuscular (KT) etc. son algunas de las terapias complementarias al tratamiento principal.