Estilo de vida Anti-cáncer


En este post vamos a introducir el estilo de vida anti-cáncer el cual ayuda a prevenir e incluso a combatir la enfermedad.



La incidencia del cáncer aumenta con el paso de los años principalmente en occidente. Hay numerosos estudios de investigación que intentan descifrar el por qué y también pretenden aclarar qué podemos hacer (a parte de los tratamientos médicos/farmacéuticos) para mantener el cáncer a raya.



“NUESTRO AMBIENTE ESTA EN CONTRA”…



Todos somos conscientes del nivel de toxicidad y contaminación al que la mayoría estamos expuestos diariamente. Desde los productos químicos que usamos para limpiar y lavar, pasando por los cosméticos y productos de belleza, pesticidas y químicos en nuestras comidas, campos electromagnéticos, sin olvidar todos las sustancias tóxicas vertidas al medio ambiente en general.



¿Y que podemos hacer?



El ritmo de nuestra vida cotidiana en occidente nos lleva hacia una vida sedentaria, donde nuestro cuerpo no obtiene el movimiento para el que fue diseñado y además, solemos tener una nutrición deficiente que inflama nuestro cuerpo (los tumores cancerígenos se aprovechan de los mecanismos inflamatorios naturales de nuestro cuerpo para reproducirse a gran velocidad).



Si conseguimos desintoxicar nuestro cuerpo a base de una dieta alcalina (poco ácida) así como dar a nuestro cuerpo la actividad física justa que precisa, repercutiremos favorablemente en la activación de los mecanismos de limpieza naturales de nuestro cuerpo así como la mejora de las funciones de nuestro sistema inmunitario que atacan directamente al tumor (como los glóbulos blancos y las células NK).



Por último y no por ello menos importante, las emociones negativas juegan un rol importantísimo en la aparición y evolución de las enfermedades en general. Hoy en día todavía sabemos poco acerca de como influyen las diferentes emociones en el desarrollo de estas enfermedades, es más, siguen siendo pasadas por alto en demasiadas ocasiones. Sin embargo, el mundo científico empieza a percatarse de los beneficios de desarrollar unos carácteres resilientes, serenos y en paz para mejorar nuestra salud.



Esto nos lleva a hablar de los puntos principales que contribuirán a prevenir enfermedades como el cáncer e incluso a frenar su avance:



-NUTRICIÓN



Una dieta basada en alimentos alcalinos y donde los alimentos acidificantes sean casi inexistentes, será la “medicina” preventiva ideal o incluso el complemento perfecto de una terapia convencional ya existente.



La comida de un adulto medio debería estar repartida entre un 15% de proteínas (Huevos, pescado y carnes blancas), 25% de grasas (vegetales, frutos secos y pescado azul) y un 60% de carbohidratos (de absorción lenta como verduras, legumbres, frutas y cereales integrales).



La comida procesada, los azúcares, la carne roja, los mariscos, los lácteos, el alcohol, el abuso de medicamentos… son muy acidificantes para el cuerpo. Estos favorecen la inflamación que a su vez puede desencadenar la aparición de alguna enfermedad, como el cáncer.



Ejemplos de alimentos “medicina” alcalinos y anti-cáncer:



*Té verde: Bloquea la invasión de los tejidos y la angiogénesis.

*Soja: Bloquea hormonas peligrosas.

*Cúrcuma y curry: Potente antiinflamatorio.

*Setas: Estimulan el sistema inmune.

*Frutas del bosque: Antioxidantes por excelencia (moras, frambuesas, arándanos, fresas…)

*Especias y Hierbas en general: Para alcalinizar el cuerpo.

*Jengibre: Antiinflamatorio y antioxidante.

*Algas: Frenan el crecimiento del cáncer.

*Verduras crucíferas: Ayudan a eliminar sustancias cancerosas del cuerpo.

*Zumo de Granada: Antiinflamatorio y antioxidante.

*Ácidos grasos omega-3: Reducen la inflamación.



Estos son solo algunos de los tantos alimentos naturales que pueden ser de ayuda para prevenir o incluso frenar el cáncer.



-ACTIVIDAD FISICA / MOVIMIENTO



En cuanto a la actividad física, no hay una receta exacta. Cada individuo necesita una cantidad de ejercicio o movimiento diario y a su vez, dependiendo de la etapa y las circunstancias de la vida en las que se encuentre, deberá ser modificado el volumen y/o la intensidad de la actividad.



Cuando me pregunta la gente, siempre digo que lo importante es que la actividad, ejercicio o deporte en cuestión tiene que ser ameno para la persona. Esto nos asegura que el individuo tenga disciplina. Se trata de dar movimiento diariamente al cuerpo. Al principio, si no estamos acostumbrados, será mejor empezar con actividades que no requieran de grandes esfuerzos y/o impactos. Caminar todos los días al trabajo podría ser suficiente para dar al cuerpo la actividad necesaria.



En http://www.fisioterapialasplayitas.com existen vídeos con ejercicios que pueden ser de ayuda para mover, fortalecer y flexibilizar todo nuestro cuerpo.



-PLANTAS MEDICINALES



Si algún órgano o órganos se encuentran en disfunción, ya sea por una alimentación incorrecta, falta de ejercicio o por problemas emocionales, las plantas medicinales pueden ser de gran ayuda al suavizar estos indeseables efectos. Se debe consultar a un profesional para saber que plantas pueden ser adecuadas para cada individuo y para cada problema.



Nuestros riñones y nuestro hígado si entran en disfunción (no enfermedad), al ser los filtros de nuestro cuerpo, muchas de las toxinas y productos de desecho que deben ser expulsados pueden quedar retenidos en nuestro organismo, favoreciendo la acidez e inflamación del mismo.



Receta diurética y alcalinizante de plantas medicinales (suave y general): Cola de caballo, Diente de león, Romero, Manzanilla.





-BAÑOS EN EL MAR (O CON AGUA SALADA)



Los baños en agua de mar e incluso ingerir este agua, nos ayuda a depurar y equilibrar nuestro pH (grado de acidez o basicidad, siendo entre 7’36 y 7’42 el ideal en nuestro organismo).



-EN LO EMOCIONAL…



Esta es quizá la parte más complicada para la mayoría de nosotros. No hay mucha información contrastada acerca de como influyen las emociones sobre la aparición y evolución de las enfermedades y del cáncer en concreto.



Los estudios que empiezan a arrojar un poco de luz sobre el tema se enfocan en la capacidad de mantener la atención en el presente. La manera en que controlamos las preocupaciones y la capacidad para vivir plenamente en el momento presente durante la mayor parte del tiempo, parece estar relacionada con una mejor salud e incluso con la remisión en ocasiones de enfermedades tan agresivas como el cáncer.



Por tanto, yo siempre aconsejo la meditación como herramienta fundamental para mantenerse sanos en general:



*Sentarse en una posición cómoda con la espalda erguida, cerrar los ojos y empezar a inspirar y espirar por la nariz, hinchando la barriga en cada inhalación y haciendo lo puesto al exhalar. Debemos centrarnos únicamente en la entrada y salida de aire a través de nuestro cuerpo. Si algún pensamiento pasa por nuestra mente, sin gran resistencia, lo dejamos pasar y volvemos a centrarnos en nuestra respiración.



Para mucha gente, esto será muy complicado. Con un poco de práctica se pueden conseguir grandes logros. Sin embargo, tocar un instrumento, pintar, jugar al baloncesto, cantar, cocinar etc. pueden ser actividades tan placenteras que mantengan toda nuestra atención y por tanto, sean meditativas de por sí.



Este estado concluye en una mejora del sistema inmunitario. Los glóbulos blancos aumentan y ayudan a combatir mejor la enfermedad.



No debemos olvidar que el sentirnos aceptados, queridos, seguros y apoyados mejorará nuestro estado de ánimo y por consiguiente nuestros mecanismos de defensas naturales estarán mucho más fuertes y activos.



CONCLUSIÓN



Un estilo de vida sano que esté basado en una alimentación equilibrada, un cuerpo que se mueve asiduamente y un estado emocional óptimo nos ayudará de manera a veces sorprendente a combatir enfermedades, algunas tan terribles como el cáncer.





Para más información: Anti-cáncer. Una nueva forma de vivir. Editorial Espasa. Dr. David Servan-Schreiber. 3a edición.2008

Intolerancia al gluten

Hoy en día es muy común tener intolerancia al gluten, pero…¿por qué?, ¿es más habitual hoy en día?, ¿qué es exactamente?, ¿qué efectos tiene sobre mi cuerpo?.

Primero debemos diferenciar entre la Celiaquía y la Sensibilidad al Gluten no Celíaca.

La celiaquía es una enfermedad inmunitaria, es decir, nuestro cuerpo reacciona de manera exagerada, en este caso contra el gluten, causando una reacción inflamatoria que termina con una atrofia de las vellosidades intestinales y por tanto dificultará la absorción de los alimentos. Se calcula que el 1% de la población es celíaca.

Esta inflamación provoca digestiones que cursan con hinchazón, gases, ardor de estómago, reflujo intestinal, estreñimiento y/o diarreas e incluso intolerancias secundarias como a los lácteos. Puede incluso causar problemas no digestivos como dermatitis atópica, cefaleas, anemia etc. Los síntomas y los problemas pueden ser muchos. Para detectarla se debe realizar un análisis de sangre.

Sin embargo existe también la sensibilidad al gluten (pequeña intolerancia). Se considera que afecta al rededor del 10% de la población.

Esta puede provocar problemas digestivos leves o incluso a veces inexistentes aparentemente. Cuando un órgano entra en disfunción suele reflejar síntomas en el cuerpo. El intestino delgado presentará una irritación o semi-inflamación permanente debido a la sensibilidad al gluten (intolerancia). Así mismo podemos encontrar que estos sujetos tienen uno o varios de los siguientes síntomas:

*Dolor a la palpación en la fosa iliaca derecha.

*Dolor en la ingle derecha, tendinopatía del psoas.

*Dolor lumbar derecho.

*Tensión excesiva en el Tensor de la fascia lata derecho o incluso irritación en su inserción: rodilla del corredor.

*Dolor en la cara externa de la rótula derecha.

Los cereales que contienen gluten serían el trigo (excepto el trigo sarraceno), centeno, cebada, espelta y kamut. La avena tampoco tiene gluten pero hoy en día viene contaminada y deberíamos buscar envases de avena donde se especifique claramente que no lleva gluten si creemos que podemos tener intolerancia al gluten.

En las últimas décadas la industria alimentaria viene usando los cereales con gluten ya que tiene un efecto aglutinante y estructurante al mezclarse con el agua. Estas harinas son más faciles de manipular y de conseguir todos los tipos de formas que vemos en pastas, bollerias etc. Sin embargo, el gluten es un glicoproteina que presenta un bajo valor biológico por su escasez de aminoácidos esenciales. No hace tanto, la variedad de cereales era mucho mayor, además, eran cereales de la zona. Hoy en día han quedado los cereales que son más resistentes ante sequías, plaguicidas, pesticidas etc. y por ende tienen un mejor rendimiento económico y la mayoría de las personas lo consumen con frecuencia.

Es por todo esto que muchas personas no les puede sentar bien el gluten. Nuestro organismo no ha desarrollado todavía una habituación genética al gluten. El estrés puede contribuir a que los síntomas se agudicen. Si se presentan estos síntomas y no hay un claro suceso traumático, estímulo mecánico evidente o actividad repetitiva moderada que pueda ser originaria de estas dolencias que perduran en el tiempo sin remitir con antiinflamatorios, la sensibilidad al gluten no celíaca puede ser la causante.

¿Como «controlar» la inflamación?

Después de sufrir cualquier lesión traumática (esguinces, roturas musculares, fracturas etc.) nuestro organismo desencadenará una serie de procesos que resultarán en una inflamación local con el fin de limpiar, reparar y regenerar la estructura lesionada.

Esta reacción natural no debe ser suprimida, con antiinflamatorios por ejemplo, ya que estos inhibirán parcialmente o por completo la reacción inflamatoria, no consiguiendo por ende el fin deseado, una curación completa de la lesión.

La mejor manera de proceder por tanto sería controlar la reacción inflamatoria, es decir, usar medicinas, métodos, productos y alimentos naturales que únicamente eviten una inflamación “exagerada”.

Por regla general se deberían seguir los siguientes consejos durante la fase inflamatoria de la lesión (consultar con el fisioterapeuta previamente):

*Proteger la zonal de la lesión en primer lugar (evitar más daño)

*Crioterapia: Aplicar hielo durante 15 minutos cada 2 horas. A partir de la fase subaguda, realizar baños de contraste, inmersiones de la zona lesionada en agua caliente y agua fría alternadamente, terminando siempre con agua fría.

*Comprimir y elevar la zona lesionada.

*Masajes con crema antiinflamatoria natural.

*Cataplasmas de Arcilla roja en polvo con vinagre de vino tinto: mezclar y aplicar el “barro” abundantemente sobre la zona, cubrir con papel de cocina y cerrar con film de cocina. Dejar toda la noche.

*Plantas medicinales / extractos: (ejemplo general) Bardana, Árnica, Milenrama, Manzanilla, Cola de caballo, Consuelda.

*Evitar alimentos pro-inflamatorios e irritantes: Carne roja, marisco, fritos, alcohol, café, té, lácteos, bollería, azúcar, harinas blancas etc.

Todo esto ayudará a que la primera fase de la recuperación sea mucho más rápida.

Esguince de tobillo

ESGUINCE DE TOBILLO: PASOS HACIA LA RECUPERACIÓN

El esguince de tobillo es una lesión muy común en la cual uno o varios ligamentos de la región talar se ven afectados.

El ligamento que suele lesionarse con más frecuencia es el externo (formado por tres fascículos) seguido por el ligamento tibio-peroneo y por último el ligamento interno o ligamento deltoideo (dos fascículos). Existe a veces una lesión del ligamento subtalar que une el astrágalo (hueso del tobillo) con el calcáneo (hueso del talón).

En este post nos centraremos en la lesión del ligamento externo de tobillo. Este ocurre al realizar un movimiento forzado de inversión del pie junto con una flexión plantar. Dependiendo de cual de estos dos componentes impera, encontraremos dañado un fascículo u otro. A su vez, a mayor exceso de estos movimientos lesionales, los ligamentos se podrán sobre-estirar o distender (grado I) romper parcialmente (Grado II) o romper por completo (Grado III):

Esguince de tobillo Grado I:

Suele cursar con dolor agudo, inflamación, rubor y calor. El dolor puede ir de leve a moderado. El hinchazón puede ser también leve o moderado y todo esto producirá una cojera al intensificarse el dolor con el apoyo. La recuperación total tardará alrededor de tres, cuatro semanas.

Fase Inflamatoria: 0 a 72 horas

*Protección: No empeorar la lesión. Podemos usar muletas los primeros tres días si hace falta para no apoyar todo el peso sobre el pie lesionado. También las muletas nos permitirán evitar un patrón de la marcha incorrecto, es decir, intentar no cojear, caminar con la espalda recta de la manera más natural posible, simplemente poniendo el peso necesario sobre las muletas a través de los brazos.

*Descanso: Los primeros días se debería caminar únicamente lo estrictamente necesario.

*Crioterapia: Aplicar hielo localmente durante quince minutos cada dos horas.

*Compresión: Usar un vendaje compresivo o similar, especialmente a la noche.

*Elevación: Cuando se esté inmóvil, levantar la pierna por encima del pecho, esto ayudará al sistema circulatorio a drenar mejor la zona. Al dormir sería óptimo que el pie descansara en una posición más elevada.

Podemos usar una crema antiinflamatoria hasta cinco veces al día. Realizar un masaje suave de abajo a arriba (desde los dedos de los pies hacia la pantorrilla) insistiendo en la zona posterior de los huesos del tobillo (maleolos).

Fase I: 3 a 7 días

Seguir con las medidas anteriores si existe todavía una gran inflamación. Deberíamos empezar a caminar un poco más, sin dolor, usando una muleta si es necesario para evitar compensaciones al caminar.

Pasaremos a realizar baños de contraste: Llenar dos cubos de agua, uno con agua muy fría y otro con agua tibia-caliente. Sumergir el pie en agua tibia tres minutos y seguidamente en agua fría durante unos cinco minutos. Repetir.

El vendaje compresivo puede no ser necesario. No obstante, una tobillera o calcetín apretado puede ser eficaz cuando vayamos a estar parados o sentados durante largos periodos de tiempo, en especial a la noche. Un vendaje tipo Kinesio-Tape es muy efectivo para mejorar el drenaje. El masaje de drenaje seguirá siendo de gran ayuda para eliminar toda la congestión de la zona.

En esta fase se deben iniciar los ejercicios de movilidad y estiramientos para evitar rigidez articular, disminuir el edema y empezar a fortalecer la zona:

1- Sentado con las piernas estiradas, se realizan giros de tobillo suave. 20 repeticiones a la derecha y 20 a la izquierda. (Rotación)

2- Sentado con piernas estiradas, dirigir los dedos de los pies hacia nosotros y seguidamente hacia fuera. (Flexión dorsal y plantar). Podemos usar una toalla o una banda elástica para oponer resistencia a medida que el ejercicio se vaya haciendo más fácil.

Podemos hacer variaciones de este ejercicio. Dirigir los dedos de los pies hacia dentro, hacia el otro pie (inversión) y hacia fuera (eversión). El movimiento de inversión será todavía doloroso así como el de flexión plantar. Realizar el movimiento sin llegar al dolor. Se puede resistir el movimiento con una toalla o banda elástica.

3- Tumbados con rodillas flexionadas, levantar la pelvis y contraer glúteos. 20 repeticiones.

4- De pie sin ayuda. Colocar casi todo el peso sobre el pie sano. Desplazar el peso con un movimiento de la pelvis para poner más peso sobre el tobillo contrario. No llegar al dolor. Vamos a acostumbrar al pie a que reciba más peso. Mantener pecho abierto y espalda recta.

Fase II: 7 a 14 días:

Seguir con las medidas anteriores.

El fisioterapeuta deberá ahora revisar la cadena ascendente de la pierna que se lesionó. Al “doblarnos” el tobillo, el peroné se puede quedar bloqueado hacia abajo y hacia delante, dificultando la recuperación. Tanto los músculos peroneos como el biceps femoral (isquiotibial) se verán sobreestirados y pueden tirar de la pelvis (iliaco) hacia posterior, creando tensiones en lumbares incluso pudiendo llegar al cuello y cabeza.

Los ejercicios se deberán ir incrementando en número e intensidad:

1-Bicicleta estática: 15 minutos la primera vez sin resistencia y con el sillín alto. Si no existe dolor al día siguiente realizar 2 sesiones de 15 minutos cada una. Al tercer día, si no ha habido complicaciones, se puede aumentar hasta 30 minutos la duración de la sesión.

También podemos nadar: Usar un pullbuoy en la primera sesión. Probar en la segunda sesión sin pullbuoy con estilo crol únicamente. Incrementar progresivamente el tiempo y la intensidad.

2- Ejercicios isométricos zona abdominal y lumbar: Ejercicios de Core para mejorar la estabilidad central. Puente y planchas frontales y laterales. Las planchas las haremos sobre las rodillas al principio si existe molestia en el pie.

3- Sentadillas normales, laterales y splits: Realizar sin carga 15 repeticiones x 3 series cada una. Colocar peso progresivamente o incrementar el número de repeticiones dependiendo de nuestra condición física, deporte etc.

4- Caminar. Empezar con 15 minutos, dos veces al día. Caminar despacio sin realizar compensaciones.

Fase III: 14 a 21 días

Seguir con los ejercicios anteriores.

A partir de la tercera semana se puede empezar a trotar. Carrera continua durante 15 minutos el primer día. El segundo día llegar hasta 25 minutos. Si todo va bien, el tercer día se puede llegar a 35 minutos. Seguir progresivamente.

Empezar a practicar el gesto deportivo. Dependiendo del deporte que practiquemos, empezaremos a entrenar normalmente. Evitar de momento cambios de dirección bruscos, sprints, saltos y choques.

Fase IV: A partir de 21 días:

Seguir con los ejercicios anteriores.

Introducir primero saltos controlados, cambios de dirección y sprints. Cuando llevemos una semana y nos sintamos seguros podremos entrenar con el grupo en caso de que practiquemos deportes de equipo.

Esguince de tobillo grado II:

Seguiremos los mismos pasos que en el esguince grado I, simplemente se alargarán las fases un poco más, es decir:

Fase Inflamatoria: 0 a 5 / 7 días

Fase I: 5 / 7 a 21 días

Fase II: 21 a 4 / 5 semanas

Fase III: 4 / 5 a 6 semanas

Fase IV: A partir de las 6 semanas

El esguince de grado 2 tiene subgrados. Existen esguinces de grado II con un 40% de las fibras del ligamento rotas y otros con el 70 % por ejemplo. Es por eso que los plazos son menos exactos y los tiempos de recuperación dependerán aún más de cada individuo.

Esguince grado III:

En este tipo de esguince la rotura es completa. Se caracteriza por un edema exagerado que visto desde detrás no deja percibir ni los maleolos ni el tendón de aquiles.

Necesitará en muchos casos intervención quirúrgica para devolver la estabilidad a la articulación. La recuperación será mucho más lenta (4 a 6 meses) y dependerá también del tipo de cirugía. Se debe consultar cada caso para adaptar la rehabilitación a cada paciente.

Videos

Movilización y estiramientos para la zona cervical


Ejercicios para movilizar la zona dorsal


Estiramientos y movilización para cadera, pelvis y zona lumbar


Ejercicios para activar los músculos de la zona del CORE – Básico


Estiramientos mio-fasciales para la cadena anterior


Estiramientos mio-fasciales para la cadena posterior


Ejercicios para fortalecer y estirar brazos y muñecas


5 Ejercicios Tibetanos para sentirse mejor


Rutina diaria – Fortalece, Moviliza y Estira todo tu cuerpo


Tobillos Sanos y Fuertes


No más lumbago


Bombeos Discales para aliviar el dolor de espalda


Ejercicios Fascitis Plantar – fase subaguda


CORE – Rehabilitación


Aquagym


Estiramientos región lumbar

Masaje Deportivo

¿Qué es el masaje deportivo?

El masaje deportivo inicialmente fue diseñado para satisfacer la necesidad del atleta de recuperarse más rápido y evitar lesiones. Evolucionó del masaje sueco (por Per Henrik Ling 1776-1839), que fue muy influenciado por las primeras formas de masaje registradas, utilizadas hace más de 3000 años en China, India y Grecia.

Hoy en día, el masaje deportivo ha adquirido una amplia variedad de técnicas, como fricciones firmes y amplias, presión aplicada localmente sobre puntos gatillo, amasamiento, deslizamiento, vibraciones, tapotement, estiramientos y mucho más. La combinación de todos estos tiene claros beneficios para los atletas y las personas en general.

Además, es un error común pensar que el masaje deportivo solo es adecuado para atletas profesionales. Los deportistas ocasionales y la persona común también disfrutarán y experimentarán todos los beneficios de este tipo de masaje.

Los principales beneficios son:

  • Aceleración del proceso de recuperación.
  • Disminución de la tensión muscular y fascial.
  • Aumento del rango de movimiento articular.
  • Mayor flexibilidad.
  • Mejora del estado mental y físico.
  • Mejora del sueño.

La frecuencia con la que se debe recibir el masaje deportivo depende de la actividad física de la persona. Alguien que entrena todos los días debe recibir al menos dos o tres masajes por semana. Si los atletas quieren rendir al máximo, deben cuidar cada detalle. El cuerpo físico necesita una ayuda adicional para «soltar» tensiones, deshacerse de los productos de desecho del ejercicio (ácido láctico), mantener el flujo sanguíneo correcto, etc. Todo esto contribuirá a evitar lesiones, así como a sentirse en mejor forma.

Por el contrario, alguien que entrena dos veces por semana o menos, debe recibir al menos un masaje. No hace falta decir que las grandes cargas de trabajo, los hábitos poco saludables y los días estresantes, pueden efectivamente pasar factura. El masaje calmará sus mentes, el cuerpo se sentirá libre de tensiones y todo esto ayudará a las personas a sobrellevar mejor los obstáculos del día a día.

Da igual que sea un atleta profesional o un empleado de oficina, el masaje deportivo puede ser de gran ayuda para lograr sus objetivos.

Terapia Miofascial: Tratamiento Miofascial

En el post anterior se introdujo la estructura fascial, sus componentes y propiedades principales. En este post se explicará detalladamente como se reharmoniza la estructura fascial mediante la terapia manual.

Introducción

La fascia está continuamente hidratándose y deshidratándose, en constante renovación. Existe una gran presencia de capilares arterio-venosos y linfáticos. Estos ayudan a drenar productos de desecho y a traer sustancias necesarias para que se mantenga el equilibrio hemodinámico dentro de la estructura fascial. A los terapeutas manuales se les califica comúnmente como “limpiadores manuales y rehidratadores” de las fascias al ayudar, guiar y acelerar estos procesos naturales.

¿Como se desarrolla una sesión terapéutica?

La fascia puede verse afectada debido a varias causas: como consecuencia a movimientos repetitivos, sobrecargas, lesiones traumáticas, lesiones crónicas, cicatrices, problemas viscerales, problemas psicoemocionales etc. Todo esto puede provocar una alteración del correcto funcionamiento de la fascia que a la vez prolongará y empeorará la lesión original.

El terapeuta realizará una anamnesis al paciente, entre otras cosas, para identificar la causa del mal funcionamiento del sistema fascial. Es importante encontrar y tratar la causa original para evitar recidivas.

Seguidamente, el terapeuta puede realizar varios tests dependiendo de cada caso. Son frecuentes los siguientes:

En primer lugar un test visual estático y en movimiento: El terapeuta identificará desde diferentes perspectivas la postura natural del paciente y también las posibles zonas donde puede existir un conflicto fascial. Se realizará con el paciente en posición estática y a continuación caminando para observar diferencias relevantes.

En segundo lugar un test palpatorio (“quick scanning”): El terapeuta “sentirá” el estado (tono y elasticidad principalmente) de las diferentes líneas fasciales.

En tercer lugar tests musculares y de flexibilidad: Según la información adquirida de los tests anteriores, el terapeuta buscará mediante tests musculares y de flexibilidad las estructuras más conflictivas y perjudicadas.

La fascia tiene una propiedad tixotrópica. Esto significa que si se aplica un estímulo mecánico o calorífico durante un tiempo determinado, esta cambiará a un estado semisólido y se podrá moldear. El terapeuta se servirá del calor de ambas manos para reharmonizar la fascia, mediante movimientos sutiles de puesta en tensión y de relajación.

A continuación se procederá a restaurar el movimiento natural de la fascia. Normalmente lo que el terapeuta siente al localizar las restricciones fasciales son “topes” rígidos de la misma.

Las técnicas de inducción fascial más habituales son:

Técnica de inducción directa: Consiste en presionar con los dedos de una o ambas manos sobre una zona en concreto. En ocasiones se puede utilizar el codo o la región hipotenar de la mano. Se pretende incidir sobre las capas más profundas de la fascia (fascia profunda). Se utiliza principalmente en regiones pequeñas del cuerpo como por ejemplo los tabiques intermusculares del manguito de los rotadores.

Técnica de manos cruzadas: Consiste en cruzar los brazos para aplicar una tensión en direcciones opuestas sobre las capas más superficiales de la fascia (fascia superficial). Se utiliza en superficies amplias como la espalda.

El número de sesiones dependerá del tipo y grado de lesión. Es importante mencionar que una sesión en consulta será combinada con estiramientos y trabajo activo. Siempre se empezará con una sesión de terapia manual cuando el dolor está presente. Un estímulo nociceptivo aferente provoca una modificación de la respuesta eferente perpetuando el mal funcionamiento y la biomecánica de la zona en cuestión y sus alrededores. Obtendremos pobres resultados si se empieza con trabajo activo sin previamente haber normalizado la zona a tratar.

¿Que siente el paciente?

La fascia contiene un número elevado de las llamadas “free endings” o terminaciones nerviosas inespecíficas. Estas son terminaciones nerviosas que transmiten todo tipo de información pero no se especializan en transmitir una sensación en concreto como la mayoría de terminaciones nerviosas. Esta es la causa por la cual dos pacientes pueden sentir sensaciones diferentes con el mismo tratamiento. Lo más común es sentir una sensación de calor.

Inmediatamente después de la sesión el paciente puede sentir una amplitud de movimiento mayor o una sensación de aumento de la flexibilidad local o global. Es posible que durante las cuarenta y ocho horas posteriores al tratamiento el paciente sienta progresivamente sutiles o notables mejorías.

Y para finalizar…

Como hemos mencionado, es conveniente realizar una sesión de terapia manual para corregir las disfunciones fasciales y complementarlo posteriormente con estiramientos y trabajo activo. Ejercicios de estabilización articular (por ejemplo estabilización lumbo-pélvica), estiramientos activos (como el yoga), liberación miofascial en casa (“foam roller”), vendaje neuromuscular (KT) etc. son algunas de las terapias complementarias al tratamiento principal.

Acroyoga: Base Terapéutica

El Acroyoga está ganando una gran popularidad en tiempos recientes, aún así, sigue siendo una disciplina bastante desconocida. Una sesión de Acroyoga discurrirá generalmente de la siguiente manera:


Se empezará con un calentamiento de unos 15-20 minutos donde se pretende preparar al cuerpo y a la mente para la práctica posterior y así evitar lesiones. Los “voladores” deberán incidir en las asanas que soliciten más los miembros superiores (como “el perro boca abajo”, “planchas frontales y laterales” e “inversiones”) y las “bases” por el contrario deberán centrarse más en las asanas donde predomine el trabajo de miembros inferiores (como “el guerrero”, “la silla” y “el triángulo”).


A continuación se empezará la práctica del Acroyoga. La disciplina del Acroyoga es muy completa y se puede separar en dos ramas principales que al igual que el Yoga son:


Acroyoga solar. Es un tipo de Acroyoga activo y dinámico. Su práctica mejora la concentración, la escucha, la confianza en uno mismo y el compañerismo de manera lúdica.
En una sesión de Acroyoga solar la “base” y el “volador” progresarán mediante la comunicación y coordinación hasta realizar posturas estáticas en el aire, que posteriormente podrán encadenarse y realizar movimientos cíclicos y fluidos llamados “lavadoras”.


Desde un punto de vista terapéutico se trabaja la activación y la coordinación inter e intramuscular de los músculos estabilizadores de numerosas regiones del cuerpo, la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio y la propiocepción, al promover una mayor consciencia del esquema corporal.


Acroyoga lunar y terapéutico. Esta rama es más pausada y sutil. Favorece el aumento de la flexibilidad, la relajación, la vuelta a la calma, la liberación de estrés y el “dejarse llevar”.
En una sesión de Acroyoga lunar, la “base” realiza una serie de estiramientos al “volador” en el aire. Al finalizar será el “volador” quien realizará un masaje tailandés a la “base” en el suelo.


Desde un punto de vista terapéutico, se aprende a llevar un ritmo y patrón respiratorio adecuado, se corrigen restricciones y desequilibrios en el cuerpo, se normaliza el tono muscular y se lleva la mente a un estado de paz y armonía que se refleja en el estado general de ambos.


Al finalizar la sesión se deben guardar unos minutos para realizar una vuelta a la calma. En el caso de haber realizado una sesión de Acroyoga solar se deberá respetar incluso más esta última fase de la sesión. Asanas como la “postura del loto”, “el zapatero tumbado”, “el niño” o “el cadáver” nos ayudarán a bajar las pulsaciones, normalizar el tono muscular y a relajarnos.

¿Que es la fascia?

En nuestro planeta conviven las cualidades de estabilidad de los materiales inertes con la movilidad vital de los seres vivos. Los humanos disponen, como otras especies, de la proteína flexible de colágeno. Esta ayuda a crear estructuras lo suficientemente estables y al mismo tiempo, proporciona capacidad de movimiento. El colágeno junto con otras sustancias como fibroblastos, elastina, mucopolisacáridos y agua, forman una estructura denominada tejido conectivo.

Este tejido se dispone tridimensionalmente de manera continua por todo el cuerpo humano, unificando y envolviendo músculos, huesos, nervios, órganos, etc. A todo este entramado de tejido conectivo lo llamamos sistema fascial, comúnmente denominado “órgano de la forma”, pues tiene la cualidad de separar y cohesionar.


Como anécdota, es interesante saber que el sistema fascial o fascia solía ser eliminada en diferentes disecciones anatómicas con el fin de visualizar adecuadamente las distintas estructuras corporales, obviando de esta forma el estudio y la observación directa de este esencial tejido.


Las propiedades principales de las fascia son dos:


– La fascia es un tejido mecanosensible. Esto significa que se adapta y responde a las demandas mecánicas. Si nos imaginamos por ejemplo a un portero de fútbol realizando una parada, al caer, su hombro va a contactar violentamente contra el suelo. El estímulo mecánico de la caida será traducido en el interior de las células en una respuesta bioquímica. El tejido conjuntivo se remodelará y se adaptará consecuentemente para soportar mejor este estímulo. Este proceso se llama mecanotransducción.


– A la vez, el sistema fascial utiliza el principio de tensegridad, un mecanismo de compensación para transmitir y absorber fuerzas. La fascia se encuentra en un estado de autoequilibrio estable, formado por elementos que soportan compresión y elementos que soportan tracción. De esta manera se evita que el estrés mecánico se concentre únicamente en una zona determinada, y se redistribuya a otras.
Podemos decir que la fascia es un tejido primordial en el cuerpo humano, que conecta las distintas estructuras corporales. Sus propiedades de mecanosesibilidad y tensegridad ayudan a modificar la estructura del tejido así como a absorber y dispersar las fuerzas.


Desde un punto de vista terapéutico es importante identificar los desequilibrios de este sistema, de tal modo que una disfunción en un punto del sistema fascial puede ocasionar problemas locales o en otras zonas.


El terapeuta deberá localizar las restricciones fasciales, y a través de la aplicación de técnicas manuales de liberación miofascial, inducirá a la reharmonización del sistema. Como consecuencia los mecanismos de autocuración del cuerpo se activarán para buscar la homeostasis.